Una pizca de Cine, Música, Historia y Arte

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jueves, 8 de febrero de 2018

Nina Simone: Del fracaso a la gloria



“El jazz es una palabra blanca para definir a la gente negra. Mi música es música clásica negra”

Y es que Nina Simone, además de una gran cantante - sin duda, una de las interpretes con más personalidad de la historia del jazz-, había recibido en su juventud una solida formación pianística fundamentalmente clásica, que hicieron de ella una portentosa interprete del instrumento. Con cuatro añitos ya tocaba el piano en la iglesia donde su madre predicaba y fue allí donde una profesora de piano llamada Muriel Mazzanovich la vio tocar y se le ocurrió la idea de convertirla en una verdadera pianista clásica, olvidando que aquella chiquita era mujer y a la vez negra, lo que hacía de aquel reto y en aquella época y país, un verdadero imposible. En cualquier caso aquella profesora machacó a la niña (Nina viene de ahí, de niña, y "Simone" de su admiración por el papel que Simone Signoret hizo en la película "Paris, bajos fondos". Nina Simone se llamaba en realidad Eunice Kathleen Waymon) con interminables horas de práctica al teclado, metiendo en su cabeza las intrincadas partituras de J.S. Bach o los dificilísimos ejercicios de Carl Czerny

En 1951 llegó el momento de la verdad. Ya era una consumada concertista, que por su color tenía que ponerse firme para que sus padres no tuvieran que escucharla desde la última fila -siempre fue una chica de armas tomar- cuando se presentó a las pruebas de acceso para el afamado Conservatorio Instituto Curtis de Filadelfia, siendo la primera chica afroamericana que lo intentaba, lo que no dejaba de ser un verdadero lastre. Interpretó obras de gran calado de Rachmaninov, Liszt, Czerny y por supuesto Bach, pero no fue suficiente y puede que por fortuna para la historia de música le dijeron que no era admitida. Sin duda perdimos una gran pianista clásica pero ganamos una diosa del jazz y el soul, con lo que creo que salimos ganando. Hay que decir que, por el reducido número de plazas que ofertan, es el centro de estudios de más difícil acceso del mundo, solo detrás de la Escuela Julliard de Nueva York, donde curiosamente si pudo estudiar previamente Nina Simone, estudios que hubo de interrumpir por trasladarse su familia a Filadelfia. Por el Conservatorio de Filadelfia pasaron artistas de la talla de Leonard Berstein, Samuel Barber, Jorge Bolet, Lang Lang, Hilary Hahn, Nino Rota.... Ahora supongo que se sentirán un tanto jodidos de no poder poner el nombre de Nina Simone, tan grande como el de aquellos, en la lustrosa lista de antiguos alumnos.

El caso es que había que ganarse el sustento y aquello de tocar una polonesa de Chopin estaba muy bien, pero siendo negra daba poco para llenar la despensa familiar, asi que no tuvo otra que empezar a tocar el piano en un antro de Atlantic City durante toda la noche por 90 dólares al día. No era el lugar para una chica de su formación pero daba de comer y fue el lugar en el que empezó a nacer, a formarse, una de las verdaderas estrellas del soul y el jazz, hasta llegar a ser conocida como "High Priestess of Soul", o lo que es lo mismo la "Alta Sacerdotisa del soul". Pero no crean que olvidó del todo aquellas influencias clásicas; si escuchan su gran tema "Love me or leave me" notarán en su parte central un maravilloso solo de piano, en el que es perfectamente reconocible el estilo barroco de las obras para teclado del gran Johann Sebastian Bach; es verdadera música clásica pasada ligeramente por el tamiz del jazz. La fusión algunas veces nos regala maravillas como esta. Si pudiera hacer el emoticono de la reverencia lo dejaría por aquí. 

Os dejo el vídeo de "Love me or leave me". Espero que os guste tanto como a mi:




Fuente: A partir de:  http://www.jotdown.es/2017/09/desafio-perdicion-nina-simone/

Las imágenes han sido tomadas de las siguientes páginas:
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